Redimensionar una imagen a las medidas que necesites
Escribe el ancho y el alto en píxeles, o reduce por porcentaje. La proporción se mantiene sola y el archivo no sale de tu equipo.
Redimensionar no es lo mismo que comprimir
Redimensionar cambia cuántos píxeles tiene la imagen: una foto de 4000 × 3000 pasa a ser, por ejemplo, de 800 × 600. Comprimir mantiene los píxeles y guarda cada uno con menos precisión. Las dos cosas bajan el peso, pero resuelven problemas distintos.
Cuando un sitio te pide una medida concreta —«la foto debe medir 413 × 531 píxeles»— lo que necesitas es redimensionar. Cuando te pide un peso —«máximo 100 KB»— necesitas comprimir. Y muy a menudo lo más eficaz es redimensionar primero: quitar píxeles que nadie va a ver ahorra más peso que estrujar la calidad, y sin los defectos que deja la compresión agresiva.
Hay una razón aritmética detrás. El peso de una imagen crece con la superficie, no con el lado: si reduces el ancho a la mitad, el alto baja también a la mitad y te quedan la cuarta parte de los píxeles. Pasar de 4000 a 2000 píxeles de ancho elimina el 75 % de la información de golpe, y en pantalla apenas se nota si la imagen se iba a ver pequeña de todos modos.
Cómo elegir el tamaño
Piensa en el sitio donde se va a ver. Una imagen que ocupará media pantalla de móvil no necesita más de 800 píxeles de ancho. Una que ocupe el ancho completo de una web, entre 1600 y 1920. Una foto de perfil rara vez pasa de 400. Todo lo que sobre por encima de esas cifras es peso que el visitante descarga para nada.
Si la imagen va a imprimirse la cuenta es otra: ahí mandan los puntos por pulgada. Para una impresión decente se suelen pedir 300 ppp, así que una foto que se imprimirá a 10 × 15 centímetros necesita rondar los 1200 × 1800 píxeles. Reducir por debajo de eso se nota en el papel aunque en pantalla se viera perfecta.
Un aviso importante: ampliar no recupera detalle. Si subes una imagen de 400 píxeles a 2000, el navegador se inventa los píxeles que faltan y el resultado sale borroso. Redimensionar hacia abajo es seguro; hacia arriba, casi nunca merece la pena.
La proporción, y por qué conviene dejarla bloqueada
La casilla «Mantener la proporción» viene marcada a propósito: al escribir el ancho, el alto se calcula solo. Si la desmarcas puedes forzar medidas exactas, pero la imagen se estirará o se aplastará. Cuando un trámite exige unas medidas que no coinciden con la proporción de tu foto, la solución correcta es recortar antes, no deformar.
Para saber si van a coincidir, divide ancho entre alto en los dos casos. Una foto de móvil normal da 1,33 (formato 4:3) o 1,78 (16:9); una foto de carnet pide algo cercano a 0,78. Son proporciones incompatibles: ahí no hay redimensionado que valga, hay que recortar.
Los botones de porcentaje
Los atajos de 25, 50 y 75 % están para el caso más común de todos: «esto pesa demasiado y no me importan las medidas exactas, solo que se vea bien». El 50 % es el punto dulce en fotos de móvil modernas, porque los sensores de 12 megapíxeles para arriba capturan mucho más detalle del que necesita una pantalla. El 25 % conviene cuando la imagen es un pantallazo grande que solo hay que poder leer.
Qué formato elegir al guardar
Al redimensionar hay que volver a guardar la imagen, y ahí decides el formato. Si es una fotografía, JPG. Si tiene fondo transparente o texto nítido —un logo, un pantallazo con letras pequeñas—, PNG. Si va a una página web y te da igual el resto, WebP: pesa bastante menos que el JPG con la misma apariencia.
El control de calidad solo aparece con JPG y WebP, porque el PNG no tiene pérdida y guarda siempre la imagen exacta. Entre 80 y 90 es el rango donde casi nadie nota la diferencia; por debajo de 70 empieza a verse en los bordes y en los degradados.
Preguntas frecuentes
¿Pierde calidad al redimensionar?
Al reducir se descarta información, pero el resultado se ve nítido porque hay menos píxeles que mostrar. Lo que sí degrada es ampliar: ahí el navegador inventa lo que falta y se nota.
¿Puedo redimensionar y comprimir a la vez?
Sí: elige las medidas aquí y baja la calidad con el control deslizante. Si lo que necesitas es un peso exacto en KB, usa el compresor de la portada, que busca solo la mejor calidad que cabe.
¿Qué formato elijo?
JPG para fotografías. PNG si necesitas conservar el fondo transparente. WebP si la imagen es para una web y quieres el menor peso posible: lo entienden todos los navegadores actuales.
Me piden unas medidas que deforman mi foto. ¿Qué hago?
Eso pasa cuando la proporción que piden no coincide con la de tu imagen. Desmarcar el candado la estiraría; lo correcto es recortar la foto a esa proporción antes de redimensionarla.
¿Cuántos píxeles necesito para imprimir?
Multiplica los centímetros por 118 para tener unos 300 puntos por pulgada. Una impresión de 10 × 15 cm pide alrededor de 1200 × 1800 píxeles.
¿Se conserva la orientación de las fotos del móvil?
Sí. Muchas fotos guardan la orientación como un dato aparte en lugar de girar los píxeles; la herramienta la aplica antes de redimensionar, así que no te saldrá tumbada.
¿Se sube mi imagen a algún servidor?
No. El archivo se abre y se procesa dentro de tu navegador; no viaja a ninguna parte ni queda almacenado.