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Adjuntos que sí llegan

Comprimir imágenes para correo

El límite de un adjunto no es el de una foto, es el del mensaje entero. Y hay un detalle técnico que casi nadie conoce y que explica por qué un archivo de 24 MB puede rebotar en un buzón que admite 25.

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El límite es del mensaje, no del archivo

Es el malentendido que más rebotes provoca. Cuando un proveedor dice «máximo 25 MB», se refiere al mensaje completo: el texto, la firma, las imágenes incrustadas y todos los adjuntos sumados. Diez fotos de 3 MB son 30 MB y no pasan, aunque ninguna llegue por separado al límite.

Los límites habituales rondan los 20 o 25 MB por mensaje según el proveedor, pero hay dos cosas que conviene saber:

  • Manda el más restrictivo de los dos. Tu proveedor puede admitir 25 MB y el de quien recibe solo 10. El mensaje sale de tu buzón y rebota en el suyo, y el aviso llega horas después.
  • Los correos de empresa suelen ser más estrictos. Un servidor corporativo con el límite en 10 MB es muy común, y ahí un envío de varias fotos de móvil no tiene ninguna posibilidad.

El detalle que nadie cuenta: los adjuntos engordan un tercio

El correo electrónico es un sistema de texto. Para viajar dentro de un mensaje, un archivo binario tiene que convertirse a texto, y la codificación que se usa —la misma Base64 que puedes generar en esta herramienta— hace que ocupe alrededor de un 33 % más.

Así que un adjunto de 20 MB viaja como unos 27 MB de mensaje, y por eso rebota en un buzón de 25 MB aunque el archivo pareciese estar dentro del límite. La cuenta práctica:

Límite del buzónAdjuntos que caben de verdad
10 MBunos 7 MB de archivos
20 MBunos 15 MB de archivos
25 MBunos 18 MB de archivos

Deja siempre un margen. Si apuntas a la mitad del límite nominal, no tendrás sorpresas.

A qué peso dejar cada imagen

Según para qué la envíes:

  • Para que la miren en pantalla: 200 – 400 KB por foto. Se ve perfecta y puedes enviar veinte sin acercarte al límite.
  • Documento escaneado que hay que leer: 300 – 600 KB. Dale margen: el texto pequeño es lo primero que se ensucia.
  • Foto que van a imprimir: no la comprimas. Usa un enlace de descarga en lugar de un adjunto.
  • Firma o logotipo del correo: por debajo de 30 KB. Viaja en cada mensaje que envías.

Con 300 KB por imagen, un mensaje con quince fotos ocupa unos 4,5 MB de archivos, que viajan como 6 MB. Entra sin problemas en cualquier buzón, incluido el corporativo más tacaño.

Cuando son demasiadas: no las adjuntes

Si tienes que enviar cincuenta fotos o un vídeo, el adjunto es la herramienta equivocada. Un enlace de descarga desde cualquier servicio de almacenamiento es mejor por tres razones: no hay límite práctico, no llenas el buzón de quien recibe, y puedes revocar el acceso después.

El adjunto tiene un uso concreto en el que sigue siendo mejor: cuando el archivo tiene que quedar registrado con el mensaje —una factura, un justificante, algo que la otra parte deba poder recuperar dentro de dos años—. Un enlace caduca; un adjunto se queda en el buzón.

Imagen incrustada o adjunto

Son dos cosas distintas y se confunden a menudo:

  • Adjunto: un archivo que se descarga aparte. Se conserva con su nombre y su calidad, y quien lo recibe puede guardarlo.
  • Incrustada: la imagen se ve dentro del cuerpo del mensaje. Es más cómoda de leer, pero muchos clientes de correo bloquean las imágenes por defecto y quien recibe ve un recuadro vacío hasta que pulse «mostrar imágenes».

Para algo importante, adjunta el archivo aunque también lo incrustes. Y si incrustas, comprime más agresivamente: esas imágenes se ven a tamaño reducido dentro del mensaje y suman al peso total igual que los adjuntos.

Antes de enviar: lo que va escondido en la foto

Un adjunto viaja entero, y eso incluye los metadatos: la fecha, el modelo del móvil y muchas veces las coordenadas GPS del lugar donde se tomó la foto. Enviando una foto de un producto que vendes desde casa, estás enviando la dirección de tu casa.

Al pasar la imagen por esta herramienta, la reconstrucción descarta los metadatos y conserva solo la orientación. Comprimir para el correo tiene, por tanto, dos beneficios a la vez: entra en el límite y no cuenta más de lo que quieres.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto puede pesar un adjunto de correo?

Los límites habituales rondan los 20 o 25 MB por mensaje, pero manda el más bajo entre tu proveedor y el de quien recibe. Además el adjunto engorda alrededor de un 33 % al codificarse para el envío, así que en un buzón de 25 MB caben unos 18 MB de archivos reales.

¿Por qué rebotó mi correo si el archivo pesaba menos del límite?

Por dos motivos casi siempre: el límite se aplica al mensaje completo con todos los adjuntos sumados, y los archivos engordan un tercio al codificarse. Un adjunto de 20 MB viaja como unos 27 MB.

¿A qué peso dejo las fotos para enviarlas por correo?

Entre 200 y 400 KB por foto para que se vean en pantalla. Con ese peso puedes adjuntar quince o veinte imágenes sin acercarte al límite de ningún buzón.

¿Es mejor adjuntar o enviar un enlace?

Un enlace para muchos archivos o archivos grandes. Un adjunto cuando el archivo debe quedar registrado con el mensaje, como una factura o un justificante: los enlaces caducan, los adjuntos se quedan en el buzón.

¿Se envía la ubicación de la foto en un adjunto?

Sí, si la foto la conserva: los adjuntos viajan enteros, con sus metadatos. Al comprimir la imagen aquí se descartan y solo se mantiene la orientación.

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