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Foto o documento

Comprimir imágenes para WhatsApp

WhatsApp ya comprime las fotos que envías, y bastante. Eso cambia el problema: muchas veces no necesitas comprimir tú, sino evitar que comprima él. Aquí está cuándo hacer cada cosa.

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WhatsApp recomprime, quieras o no

Cuando envías una imagen por la vía normal —el icono de la cámara o la galería— WhatsApp no manda tu archivo. Genera una versión propia, más pequeña de medidas y con la calidad bastante bajada, y esa es la que viaja. Lo hace para que el envío sea rápido y ocupe poco en el móvil de quien recibe.

La consecuencia práctica es doble, y conviene tenerla clara:

  • Comprimir antes de enviar como foto no sirve de mucho. Va a recomprimir de todas formas, y el resultado será parecido. Lo único que consigues es una doble compresión que degrada más.
  • Si necesitas que llegue el archivo tal cual, la vía de «foto» nunca te lo va a dar, por muy pequeño que sea el archivo.

Enviar como documento: cuándo y por qué

En el menú de adjuntar, además de «Galería» hay una opción de «Documento». Si eliges tu imagen por ahí, WhatsApp la trata como un archivo cualquiera y la envía sin tocarla. Llega idéntica, con sus medidas y su calidad.

Merece la pena enviar como documento cuando:

  • Es un documento escaneado que alguien tiene que leer o presentar. La compresión de WhatsApp ensucia el texto pequeño.
  • Es una foto que la otra persona va a imprimir o editar.
  • Estás enviando algo para un trámite y quien lo recibe necesita el archivo original.
  • Quieres que se conserven las medidas exactas.

El coste es que ocupa más y no se ve la miniatura en el chat: aparece como un archivo adjunto con su nombre. Y aquí sí tiene sentido comprimir tú antes: al enviarlo como documento, el peso que tú decidas es el peso que viaja. Si el original son ocho megas y lo dejas en 400 KB con calidad alta, la otra persona recibe exactamente eso.

Regla corta: como foto, no comprimas tú —solo añades una degradación de más—. Como documento, comprime tú a un peso cómodo y llegará tal cual.

Por qué la foto que reenvías se ve cada vez peor

Es el efecto más visible de todo esto. Si alguien te manda una foto por WhatsApp, la guardas y la reenvías, se recomprime otra vez. Cada salto añade una capa de defectos, y después de cinco o seis reenvíos la imagen tiene los cuadraditos y los halos característicos del JPEG muy apretado.

Los defectos del JPEG se acumulan y no se recuperan. Si una foto va a pasar por varias manos, envíala como documento desde el principio, o compártela por un enlace.

La foto de perfil

La imagen de perfil se recorta en cuadrado y se muestra muy pequeña, así que lo que importa no es el peso sino el encuadre. Dos consejos que ahorran disgustos:

  • Recorta tú el cuadrado antes de subirla. Si subes una foto vertical, el recorte automático puede dejarte la cara a medias.
  • No hace falta un archivo grande. Con 600 × 600 píxeles y unos 80 KB vas de sobra; se muestra a un tamaño mucho menor.

Cuando el envío falla o va lentísimo

Si la imagen no se envía o se queda a medias, en este orden:

  1. Comprueba si la estás mandando como documento. Ahí sí viaja el archivo entero, y con datos móviles flojos un archivo de varios megas tarda mucho.
  2. Comprímela a unos cientos de kilobytes antes de enviarla como documento. Con 300–500 KB una foto sigue viéndose bien y el envío es inmediato.
  3. Si son muchas, mándalas en tandas pequeñas. Un envío de veinte imágenes falla con mucha más facilidad que cuatro envíos de cinco.

Y una advertencia sobre los grupos: cada persona del grupo descarga cada imagen. Enviar veinte fotos a ocho megas cada una a un grupo de cincuenta personas es descargar cerca de ocho gigas entre todos. Comprimir ahí es un favor a los demás.

Sobre los metadatos y la ubicación

Una foto de móvil lleva escondida la fecha, el modelo del teléfono y, muchas veces, las coordenadas GPS de donde se tomó. WhatsApp elimina buena parte de eso al recomprimir la versión «foto», pero si envías como documento el archivo va entero, metadatos incluidos.

Si vas a mandar una foto como documento a alguien que no conoces —una venta, un anuncio, un trámite— pásala antes por esta herramienta: al reconstruir la imagen los metadatos desaparecen y solo se conserva la orientación. Es la forma más rápida de no compartir la dirección de tu casa sin darte cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena comprimir antes de enviar por WhatsApp?

Si la envías como foto, no: WhatsApp la va a recomprimir de todas formas y solo añades una degradación extra. Si la envías como documento, sí: en ese caso el peso que tú elijas es el que viaja.

¿Cómo envío una imagen por WhatsApp sin que pierda calidad?

Adjúntala como «Documento» en lugar de elegirla desde la galería. Así WhatsApp no la toca y llega con sus medidas y su calidad originales.

¿Por qué las fotos reenviadas se ven cada vez peor?

Porque cada reenvío como foto vuelve a comprimirla, y los defectos del JPEG se acumulan. Después de varios saltos aparecen cuadraditos y halos que ya no se pueden quitar.

¿Se borra la ubicación GPS al enviar una foto?

Al enviarla como foto, WhatsApp elimina buena parte de los metadatos al generar su propia versión. Al enviarla como documento, el archivo viaja entero y los metadatos van con él. Si te preocupa, pásala primero por esta herramienta: al reconstruir la imagen se descartan.

¿Qué peso conviene para una foto que voy a enviar como documento?

Entre 300 y 500 KB una fotografía se ve muy bien en cualquier móvil y el envío es inmediato. Para un documento escaneado que haya que leer, sube a 500–800 KB para no ensuciar el texto.

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