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Comprimir PNG

El PNG guarda la imagen exacta, sin tirar ni un píxel. Eso es una virtud con los logotipos y una condena con las fotografías. Aquí está lo que puedes esperar según lo que tenga tu archivo dentro.

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El PNG no pierde nada, y ahí está el problema

El PNG es un formato sin pérdida: lo que guarda es exactamente lo que le diste, píxel a píxel. Para ahorrar espacio no aproxima nada, sino que busca repeticiones y las describe de forma más corta, igual que un ZIP. Antes de comprimir aplica además un filtro que reescribe cada píxel como la diferencia con su vecino, porque las diferencias suelen ser números pequeños y los números pequeños se repiten más.

De ahí sale la regla que lo explica todo: el PNG comprime bien lo que se repite. Un logotipo con seis colores planos y bordes limpios se queda en muy pocos kilobytes. Una fotografía, donde prácticamente ningún píxel es idéntico a su vecino, apenas se comprime: no hay repeticiones que aprovechar.

Por eso la misma imagen puede ocupar cinco o diez veces más en PNG que en JPG sin verse mejor. No es que el PNG esté mal hecho: es que le estás pidiendo guardar información que el ojo no va a echar de menos.

Qué puede hacer un navegador con un PNG, y qué no

Aquí hay que ser honestos, porque es la limitación real de cualquier compresor que funcione dentro del navegador. Las herramientas de escritorio que reducen PNG de verdad usan sobre todo una técnica: bajar el número de colores. Convierten una imagen de dieciséis millones de colores posibles a una paleta de 256 elegidos con cuidado, y con eso el archivo se desploma sin que se note casi nada en gráficos planos.

Un navegador no puede hacer eso. Su función de guardado no expone ningún control de paleta ni de número de colores: le pides un PNG y te da un PNG de color completo. Así que aquí no hay ningún truco que te vendamos: con un PNG, las opciones reales son dos.

  • Si no tiene transparencia, esta herramienta lo entrega como JPG. Pesa mucho menos, se ve igual en una fotografía, y así el objetivo de KB se alcanza de verdad.
  • Si tiene transparencia, se mantiene como PNG para no arruinar el canal alfa, y lo único que se puede hacer es reducir las medidas. Se escala hasta el 50 % como máximo, y si aun así no entra en el objetivo se te dice claramente en lugar de destrozar la imagen.

Si necesitas exprimir un PNG con transparencia hasta el último byte, lo honesto es decirte que una herramienta de escritorio con reducción de paleta hará mejor trabajo que cualquier página web que procese en local. Aquí ganarás peso reduciendo medidas, no colores.

Cuándo el PNG es la elección correcta

Merece la pena mantener PNG, aunque pese más, en estos casos:

  • Fondo transparente. Un logotipo que va sobre fondos de distinto color lo necesita. En JPG la transparencia se rellena de blanco.
  • Texto que tiene que leerse. Capturas de pantalla, tablas, documentos con letra pequeña. El JPEG ensucia los bordes de las letras.
  • Bordes nítidos y colores planos. Iconos, diagramas, gráficos. Aquí el PNG además pesa poco.
  • La imagen se va a seguir editando. Al no perder información, puedes abrirla y guardarla mil veces sin degradarla, cosa que el JPG no permite.

Cuándo pasarlo a JPG sin remordimientos

Si tu PNG es una fotografía —una foto de móvil, un escaneo en color, una captura de una imagen— y no tiene transparencia, convertirlo a JPG es casi siempre lo correcto: bajará muchísimo de peso y no vas a notar la diferencia a tamaño de pantalla. Es lo que hace esta herramienta sola, sin preguntar, porque en ese caso no hay decisión que tomar.

El caso dudoso es la captura de pantalla con texto y sin transparencia. Ahí el JPG ahorra mucho pero ensucia las letras. Si el texto tiene que leerse, mejor quédate en PNG y reduce medidas; si es decorativo, el JPG te sirve.

Por qué tu PNG pesa cuatro megas

Las tres causas habituales, en orden de frecuencia:

  1. Es una foto guardada en PNG. Alguien exportó una fotografía en el formato equivocado. Convertirla a JPG resuelve el problema de golpe.
  2. Tiene demasiados píxeles. Una captura de una pantalla grande son varios millones de píxeles, y cada uno ocupa aunque se repita. Reducir a la mitad las medidas divide el peso por cuatro aproximadamente.
  3. Es un PNG de 16 bits por canal. Algunos programas exportan con el doble de precisión de la que cualquier pantalla puede mostrar. Al reprocesarlo en el navegador se queda en 8 bits, que es lo normal, y ya ahorras.

El detalle de la transparencia parcial

No toda transparencia es «sí o no». El PNG admite transparencia parcial: un píxel puede estar al 40 % de opacidad, y eso es lo que da los bordes suaves de un logotipo bien hecho y las sombras difuminadas. Es también lo que hace imposible convertirlo a JPG sin que se vea mal, porque esos bordes suaves se quedan con el color de relleno pegado.

Esta herramienta detecta si hay algún píxel no completamente opaco antes de decidir el formato de salida. Basta con uno para que se mantenga en PNG.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi PNG no llega al peso objetivo?

Si tiene transparencia se mantiene como PNG, y ese formato comprime mucho menos porque no descarta información. En ese caso la herramienta reduce las medidas hasta el 50 % y te entrega el resultado más ligero que ha conseguido, avisándote de que no ha alcanzado el objetivo.

¿Por qué mi PNG me lo devuelve como JPG?

Porque no tenía transparencia. Sin canal alfa que proteger, el JPG pesa mucho menos y se ve igual en una fotografía, así que es lo que conviene para llegar a un objetivo de KB. Si necesitas conservar el formato PNG a toda costa, esta herramienta no es la adecuada para ese caso.

¿Se puede comprimir un PNG sin perder nada de calidad?

Sí, y de hecho es lo normal: el PNG es un formato sin pérdida. Lo que no se puede es reducirlo mucho, porque el ahorro viene solo de describir repeticiones. Una reducción grande exige o bajar el número de colores —que un navegador no puede hacer— o reducir las medidas.

¿PNG-8 y PNG-24 en qué se diferencian?

En el número de colores. El PNG-8 usa una paleta de hasta 256 colores y pesa mucho menos; el PNG-24 admite dieciséis millones. Para un logotipo plano, PNG-8 es la opción sensata, pero hay que generarlo con un programa de edición: el navegador solo produce color completo.

¿Conviene convertir el PNG a WebP?

Para una web propia, sí: el WebP suele pesar bastante menos que el PNG y admite transparencia. Para subir a un formulario o enviar a alguien, no: mucho software antiguo y muchos portales oficiales no lo aceptan, y te encontrarás con un archivo rechazado.

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