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Comprimir JPG

Sube el archivo, escribe los KB que necesitas y la herramienta busca la calidad más alta que cabe en ese peso. Aquí abajo te explicamos qué está pasando por dentro, para que sepas cuánto puedes apretar antes de que se note.

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Qué hace el JPEG con tu foto

El JPEG no guarda tu imagen: guarda una aproximación de tu imagen que ocupa mucho menos y que, si está bien hecha, tu ojo no distingue de la original. Para conseguirlo divide la foto en bloques de ocho por ocho píxeles y describe cada bloque no como sesenta y cuatro colores sueltos, sino como una suma de patrones: uno para el tono general del bloque, otros para los cambios suaves, otros para el detalle fino.

El truco está en lo que hace después. Los patrones de detalle fino se guardan con mucha menos precisión que los de tono general, porque el ojo humano perdona antes un detalle borroso que un color equivocado. El parámetro de calidad decide exactamente cuánta precisión se tira por el camino.

Hay un segundo ahorro del que casi nadie habla: el submuestreo de color. El JPEG separa el brillo del color y guarda el color a la mitad de resolución, porque el ojo distingue mucho mejor los cambios de luz que los de tono. Eso solo ya recorta el peso a la mitad sin que se aprecie, y explica por qué los rojos saturados sobre fondo oscuro son lo primero que se ve sucio en una foto muy comprimida.

La escala de calidad no es un porcentaje

«Calidad 80» suena a «80 % de la foto original», y no es eso en absoluto. Es un número que controla cuánta precisión se descarta, y su relación con el peso no es lineal. En la práctica, con una fotografía normal:

  • De 95 a 85 el archivo casi se parte por la mitad y prácticamente no se ve diferencia. Es el tramo regalado.
  • De 85 a 70 se sigue ahorrando bastante y el resultado aguanta bien para pantalla.
  • De 70 a 50 empieza a notarse en los bordes y en los degradados, pero el ahorro ya es menor.
  • Por debajo de 40 se ve mal y además cada punto que bajas ahorra muy poco. Aquí conviene reducir píxeles en vez de calidad.

Por eso esta herramienta hace una búsqueda binaria entre 20 y 95 en lugar de usar un valor fijo: prueba un valor, mira cuánto pesa el resultado, y va acorralando el número más alto que todavía cabe en tu objetivo. Con una foto puede acabar en calidad 78 y con otra en calidad 44, según lo que tenga dentro.

Cómo se ve un JPG demasiado apretado

Los defectos del JPEG son reconocibles, y saber identificarlos te dice si te has pasado sin necesidad de comparar al píxel:

  • Cuadraditos. Los bloques de ocho píxeles se hacen visibles, sobre todo en zonas lisas. Un cielo se convierte en un mosaico tenue.
  • Halos alrededor del texto. Una sombra sucia pegada a las letras y a los bordes muy marcados. Es el defecto más delator en documentos escaneados.
  • Bandas en los degradados. Una pared o un cielo que debería pasar suavemente de un tono a otro lo hace a escalones.
  • Color que se sale. Manchas de tono que se desbordan del objeto, típicas en rojos y en rótulos de colores fuertes.

Mira siempre el resultado a tamaño real, no en miniatura. La comparación de arriba muestra las dos versiones al mismo tamaño precisamente por eso: en pequeño, casi cualquier compresión parece aceptable.

El error que arruina las fotos poco a poco

Cada vez que se guarda un JPEG se vuelve a comprimir, y los defectos se acumulan. Abrir una foto ya comprimida, comprimirla otra vez y repetir el proceso es lo que degrada una imagen hasta dejarla irreconocible, y no se recupera subiendo la calidad en el segundo paso: lo que se perdió en el primero no vuelve.

La regla práctica es corta: parte siempre del archivo original. Si el resultado no te convence, no lo vuelvas a comprimir; vuelve a la foto de la cámara y cambia el objetivo de peso. En esta herramienta eso significa pulsar «Limpiar» y volver a subir el original, no el archivo que acabas de descargar.

Cuándo el JPG es la elección equivocada

El JPEG es excelente con fotografías y bastante malo con todo lo demás. Concretamente:

  • Necesitas fondo transparente. El JPEG no lo admite, punto. La transparencia se rellena de blanco o de negro.
  • Es un logotipo, un icono o un gráfico plano. Pocos colores y bordes nítidos son el peor caso para el JPEG: aparecen halos justo donde más se ven, y un PNG de paleta pesaría menos.
  • Es una captura de pantalla con texto. El texto pequeño se ensucia enseguida. Si tiene que leerse, usa PNG.

Si tu archivo cae en alguno de esos casos, la página de comprimir PNG explica qué hacer.

Qué hace esta herramienta con un JPG

  1. Lo abre respetando la orientación EXIF, para que una foto de móvil no salga girada.
  2. Busca por bisección la calidad más alta que entra en tu objetivo de KB.
  3. Si ni con calidad 20 entra, reduce las medidas por pasos —90 %, 80 %… hasta el 30 %— y vuelve a buscar la calidad en cada paso.
  4. Te entrega el resultado y te dice qué calidad y qué escala ha acabado usando.

El orden importa y es deliberado: bajar calidad antes que tamaño conserva las medidas originales mientras sea posible, que es lo que la mayoría de los formularios espera. En redimensionar o comprimir está el razonamiento completo.

Un detalle que juega a tu favor: al reconstruir la imagen se descartan los metadatos, incluida la fecha, el modelo del móvil y las coordenadas GPS de donde se tomó la foto. Si vas a enviar una imagen a alguien que no conoces, eso es una ventaja.

Preguntas frecuentes

¿JPG y JPEG son lo mismo?

Sí, exactamente el mismo formato. La diferencia es histórica: las primeras versiones de Windows solo admitían extensiones de tres letras, así que .jpeg se acortó a .jpg. Puedes renombrar una por la otra sin tocar el contenido.

¿Cuánto puedo comprimir un JPG antes de que se note?

Depende de lo que haya en la foto, pero como referencia: una fotografía normal aguanta bajar a un cuarto o un quinto de su peso sin que se aprecie a tamaño de pantalla. Un documento escaneado con texto pequeño aguanta mucho menos, porque el texto es lo primero que se ensucia.

¿Por qué mi JPG de 2 MB no baja de 300 KB?

Porque tiene demasiados píxeles para ese peso. Una foto de 4000 píxeles de ancho necesita muchos bytes solo para describir su superficie, aunque la calidad esté por los suelos. La solución es reducir las medidas, que es lo que hace la herramienta cuando la calidad sola no basta.

¿Se pierde calidad si comprimo el mismo archivo dos veces?

Sí, y no se recupera. Cada guardado vuelve a comprimir y los defectos se suman. Parte siempre del archivo original en lugar del que acabas de descargar.

¿Se sube mi imagen a algún servidor?

No. El archivo se abre y se comprime dentro de tu navegador, con el lienzo de la propia página. No se envía a ninguna parte ni queda almacenado en ningún sitio.

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